"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

martes, 7 de octubre de 2008

Crecimiento de la población desde la Prehistoria

ACTIVIDAD: Lee los siguientes textos y ordena cronlógicamente todos los datos demográficos aportados en cada uno de ellos. A continución señala contradicciones. ¿A qué las atribuyes?.

A)

How Many People Have Ever Lived On Earth?

Year

Population

Births per 1,000

Births Between Benchmarks

50,000 B.C.

2

-

-

8000 B.C.

5,000,000

80

1,137,789,769

1 A.D.

300,000,000

80

46,025,332,354

1200

450,000,000

60

26,591,343,000

1650

500,000,000

60

12,782,002,453

1750

795,000,000

50

3,171,931,513

1850

1,265,000,000

40

4,046,240,009

1900

1,656,000,000

40

2,900,237,856

1950

2,516,000,000

31-38

3,390,198,215

1995

5,760,000,000

31

5,427,305,000

2002

6,215,000,000

23

983,987,500

Number who have ever been born

106,456,367,669

World population in mid-2002

6,215,000,000

Percent of those ever born who are living in 2002

5.8

Source: Population Reference Bureau estimates.

Any estimate of the total number of people who have ever been born will depend basically on two factors: (1) the length of time humans are thought to have been on Earth and (2) the average size of the human population at different periods.

Fixing a time when the human race actually came into existence is not a straightforward matter. Various ancestors of Homo sapiens seem to have appeared at least as early as 700,000 B.C. Hominids walked the Earth as early as several million years ago. According to the United Nations' Determinants and Consequences of Population Trends, modern Homo sapiens may have appeared about 50,000 B.C. This long period of 50,000 years holds the key to the question of how many people have ever been born.

At the dawn of agriculture, about 8000 B.C., the population of the world was somewhere on the order of 5 million. (Very rough figures are given in the table; these are averages of an estimate of ranges given by the United Nations and other sources.) The slow growth of population over the 8,000-year period, from an estimated 5 million to 300 million in 1 A.D., results in a very low growth rate — only 0.0512 percent per year. It is difficult to come up with an average world population size over this period. In all likelihood, human populations in different regions grew or declined in response to famines, the vagaries of animal herds, hostilities, and changing weather and climatic conditions.

In any case, life was short. Life expectancy at birth probably averaged only about 10 years for most of human history. Estimates of average life expectancy in Iron Age France have been put at only 10 or 12 years. Under these conditions, the birth rate would have to be about 80 per 1,000 people just for the species to survive. Today, a high birth rate would be about 45 to 50 per 1,000 population, observed in only a few countries of Africa and in several Middle Eastern states that have young populations.

Our birth rate assumption will greatly affect the estimate of the number of people ever born. Infant mortality in the human race's earliest days is thought to have been very high — perhaps 500 infant deaths per 1,000 births, or even higher. Children were probably an economic liability among hunter-gatherer societies, a fact that is likely to have led to the practice of infanticide. Under these circumstances, a disproportionately large number of births would be required to maintain population growth, and that would raise our estimated number of the "ever born."

By 1 A.D., the world may have held about 300 million people. One estimate of the population of the Roman Empire, from Spain to Asia Minor, in 14 A.D., is 45 million. However, other historians set the figure twice as high, suggesting how imprecise population estimates of early historical periods can be.

By 1650, world population rose to about 500 million, not a large increase over the 1 A.D. estimate. The average annual rate of growth was actually lower from 1 A.D. to 1650 than the rate suggested above for the 8000 B.C. to 1 A.D. period. One reason for this abnormally slow growth was the Black Death. This dreaded scourge was not limited to 14th-century Europe. The epidemic may have begun about 542 A.D. in western Asia, spreading from there. It is believed that half the Byzantine Empire was destroyed in the sixth century, a total of 100 million deaths. Such large fluctuations in population size over long periods greatly compound the difficulty of estimating the number of people who have ever lived.

By 1800, however, world population had passed the 1 billion mark, and it has continued to grow since then to the current 6 billion.

http://www.prb.org/Articles/2002/HowManyPeopleHaveEverLivedonEarth.aspx


B)

Hace unos 800 mil años el planeta apenas habría tenido una población homínida de algo más de 50 mil individuos. Hemos tomado como base la curva de población mundial y tasas de crecimiento que ofrece Roger Lewin en Evolución Humana (línea magenta intenso).

Según Lewin, hace 200.000 años, los homínidos H. sapiens sapiens partieron de unos 1 500 individuos y alcanzó en los inicios de la Revolución Agrícola, en torno a 10 mil años atrás, habría alcanzado a ser algo más de 6 millones de individuos.

Pero, si como se nos propone, el población H. sapiens sapiens partió de apenas 1 500 individuos, para alcanzar la población que Lewin postula para inicios del Neolítico, debió tener entonces una curva de crecimiento de pendiente extraordinariamente pronunciada como la que hemos representado en color magenta pálido. Es decir, de haber ocurrido así las cosas, en el Paleolítico, alimentados de recolección y caza, los humanos habrían tenido una tasa de crecimiento poblacional muchísimo mayor que en el Neolítico, cuando empezó a alimentarse de la producción agrícola. Ello a todas luces resulta impensable.

Es más razonable suponer, como en general asume la mayoría de quienes han trabajado el tema, que fue en el Neolítico, a partir de la agricultura, caundo la tasa de crecimiento se incrementó sensiblemente.

Por otro lado, afirmar que la especie humana se desarrolló a partir de un pequeño y geográficamente focalizado grupo de solo 1 500 individuos en el noreste de África, no solo obliga a resolver la cuestión recién planteada de cómo explicar entonces que su tasa de crecimiento poblacional habría sido tan extraordinariamente alta. Sino explicar por qué solo en algunos individuos de la especie predecesora se concretó el salto genético.

Ya que no hubo la manipulación genética que hoy es capaz de realizar la ciencia en individuos aislados, parece razonable asumir las siguientes dos hipótesis:

a) cualitativa: que, afectadas por las mismas condiciones climáticas, en contextos ecológicos muy similares, con una base genética común, al mismo tiempo miles y miles de madres de la especie predecesora;

b) cuantitativa: trajeron al mundo simultáneamente a otros tantos individuos de la nueva especie.

Recogiendo estas hipótesis es que hemos planteado en el gráfico (línea roja punteada), que la población humana partió de más de 400 mil individuos y no solo pues de 1 500.

Sin embargo, la comprobación de estas hipótesis pasará por encontrar juntos, en diversos espacios de África, tanto fósiles humanos como de la especie predecesora, como parece haber ocurrido en Atapuerca.




Fuente: http://www.eumed.net/libros/2007b/273/82.htm

C)

No hace tanto tiempo, 50.000 años, nuestra especie superaba escasamente los 10.000 individuos y en un solo continente, el africano. Entonces algo ocurrió. Un pequeño grupo abandonó su África natal para conocer un mundo desconocido y hostil.


Sorprendentemente la primera emigración les lleva a un lugar impensable: Australia. No hay pruebas arqueológicas de su viaje a pié y 10.000 kilómetros de mar descartan la navegación. El hecho es que los siguientes restos genéticos se encuentran allí. Un grupo de 200 personas, aborígenes en tribus aisladas presentan, en la actualidad, el marcador genético africano del cromosoma “Y”. Restos arqueológicos de la presencia de aborígenes aparecen desde hace 40.000 y 30.000 años. ...La hipótesis más factible es la siguiente: con la glaciación la mayor parte de los mares estaban congelados y por lo tanto el nivel de los océanos mucho más bajo. Esto hizo que Indonesia fuera una masa de tierra unitaria. El sur de Arabia unida a África. La distancia marítima del continente euroasiático con Australia disminuyó significativamente y al subir el mar han desaparecido los restos arqueológicos de la ruta, a la vez que se aislaban geográficamente los grupos humanos que pasaron. La segunda emigración se dirigió a Oriente Medio. Cuando salieron de África estaban en plena glaciación pero África no estaba helada, sólo un par de grados menos, lo que les afectó fue la sequía.


Una rama se dirige a la India. Se adaptan tan bien que pronto se multiplicarán sin cesar. Otros se dirigieron a lo que hoy es China, permanecieron aislados por el mar y la montaña y desarrollaron una apariencia física distinta. El pueblo más numeroso de la Tierra.

Antes de llegar a Europa dieron un rodeo agotador de Oriente medio a Urbekistanm, Kazakistan, las antiguas repúblicas soviéticas. Todos contenían el marcador genético del cromosoma Y que heredaron los europeos. Todo esto ocurrió hace 40.000 ó 35.000 años. Tardaron 10.000 años más en llegar aquí. Las razones hay que encontrarlas en los factores climatológicos.


Para llegar a América tuvieron que embarcarse en climas extremos mas allá de lo que habían soportado.


En la actualidad existe un pueblo denominado Chukchi, superviviente de los que dieron el salto a las américas en plena glaciación. Los Chukchis viven en el Círculo Polar Ártico con temperaturas que descienden hasta los 70 º bajo cero. Obviamente están mejor adaptados para soportar el frío que nosotros.


Los Chukchi son un claro ejemplo de lo que se llama en biología las leyes de Bergman y Adam, es decir, en climas muy fríos la superficie corporal se reduce y la longitud de las extremidades disminuye y así se reduce la superficie por donde perdemos calor. Como "hornos" que conservan el calor corporal. Comen y beben continuamente. Son nómadas, siguen a los renos en busca de pastos, y de ellos sacan lo poco que necesitan para sobrevivir. Prueba palpable de que los humanos pueden sobrevivir en situaciones extremas.


Un grupo de estos dieron un salto imposible al nuevo mundo, consiguieron traspasar la barrera infranqueable del estrecho de Bering. Al caer las temperaturas y reducirse los volúmenes de agua en los mares, emerge una franja de tierra, llamada Beringia que unió hace 15.000 años, en la última glaciación, los dos continentes. El final de la glaciación, hace 13.000 años, hizo imposible la marcha atrás y transitaron por un pasillo sin hielo en la cara oriental de las montañas rocosas.


Se encontraron en un territorio deshabitado y riquísimo.


Un viaje que se había iniciado en África y que se había dividido en Asia Central, ahora alcanzaba el último continente. Durante miles de años había soportado climas extremos y ahora esta nueva rama de la humanidad había encontrado un nuevo hogar.


En 800 años el hombre había colonizado el norte y el sur de América. Los Navajos son los descendientes de los Chukchi.


Fuente: http://www.nngglatina.org/monograficos/energia/prehistoria.htm

D)

Durante unos dos millones de años los seres humanos vivieron de la recolección, la conducción de manadas y la caza. Después, en el espacio de unos cuantos miles de años surgió una forma de vida radicalmente distinta basada en una gran alteración de los ecosistemas naturales y orientada a la producción de [cosechas y a la consecución de pasto para los animales. Este sistema más intensivo de producción alimentaria se desarrolló porI separado en tres zonas nucleares del mundo —el suroeste de Ásia, China y Centroamérica— y marcó la transición más importante de la historia humana. Al conseguir proporcionar cantidades de comida muy superiores, tal transición posibilitó la aparición de complejas sociedades jerárquicas sedentarias y un crecimiento mucho más rápido de la población humana.

Hace unos 10.000 años, antes de la aparición de la agricultura, la población del mundo era de aproximadamente cuatro millones de personas aumentó muy lentamente hasta unos cinco millones hacia el año 5000 antes de C.

Después, en el crucial período en que las sociedades sedentarias se desarrollaron a mayor escala a partir del 5000 antes de J.C., comenzó a duplicarse cada milenio hasta llegar a los 50 millones hacia el año 1000 antes de J.C., subien­do a 100 millones en los 500 años siguientes y a 200 millones hacia el año 200 después de J.C.



Clive Ponting: Historia verde del mundo, Paidós, 1992. p. 65-66.

E)

Existen para el conjunto de la historia de la población mundial dos períodos decisivos en los que se dispara el crecimiento demográfico: la revolución neolítica y la revolución industrial.

Paleolítico

No podemos precisar cuál es la población de partida, puesto que no sabemos con exactitud qué espacios estaban ocupados en el Paleolítico ni qué densidad poseían. Las cifras varían entre unos centenares a 10.000.000, aunque parece que en ningún momento debió haber menos de 100.000 personas. El crecimiento vegetativo de esta población era muy pequeño, debido a que practicaban una economía de recolectores y cazadores que exigía controlar gran cantidad de espacio para su explotación.

Neolítico

Se calcula, y aparece como aceptado, que había unos 10.000.000 de habitantes en todo el mundo justo antes de que se descubriese la agricultura, la ganadería, la cerámica y la vida urbana: el Neolítico. En poco tiempo la población parece elevarse a unos 300.000.000. Cuánto dura este tránsito, y cómo se produce, lo desconocemos por completo, pero uno de sus fenómenos más característicos es la aparición de las ciudades. El Neolítico supone un cambio en la economía y en el modelo de sociedad. Aparece la agricultura y la ganadería, con lo que el territorio necesario para procurarse los recursos se reduce; aparece la cerámica, con lo que se pueden almacenar y conservar los alimentos; y aparece el fenómeno urbano, con lo que se organiza y se divide el trabajo, aumentando la productividad.



En realidad no se sabe nada, o casi nada, de
cómo fue la transición demográfica del Paleolítico al Neolítico, ni se sabe si fue larga o corta, ni cuánto duró. Pero sí se sabe que la población aumentó. Existen dos teorías que explican el aumento de población en el Neolítico.



La tradicional afirma que la agricultura, la ganadería, la cerámica y la ciudad mejoraron la alimentación, y que las condiciones de vida en asentamientos permanentes y con una organización social compleja hacen aumentar la población. El espacio necesario para conseguir alimentos y garantizar el aporte calórico durante todo el año se reduce, gracias a la agricultura y la cerámica. Al estar mejor alimentados comenzarían a vivir más y la población aumentaría.



La otra teoría es sostenida por geógrafos como Ester Boserup, y afirma que la agricultura y la ganadería no mejoró la alimentación humana, sino que la empeoró, ya que, aunque hubiese un mayor aporte calórico, la calidad de los alimentos disminuyó al reducirse su variedad. Además, la vida urbana, la aglomeración humana, haría aumentar el riesgo de contagio de las enfermedades infecciosas, con lo que aumentaría la mortalidad. Sin embargo, el sedentarismo permitirá reducir el intervalo intergenésico, las mujeres podrán tener más hijos a lo largo de su vida fértil, la fecundidad aumentaría y con ella la población. Será precisamente el aumento de población lo que obligará a hacer los descubrimientos que identifican al Neolítico.

Desde el Neolítico hasta los albores de la revolución industrial la población crece lentamente. Hasta que en los siglos XIX y XX se produce la transición demográfica. Se calcula que a comienzos de la transición demográfica había unos 1.000.000.000 de personas, hoy en día se superan los 6.000.000.000.


Fuente: Geografia de la Población, Santiago Pastrana.


F) Este artículo no aporta datos demográficos, pero ayuda a situar los orígenes del homo sapiens moderno.

Un grupo científico internacional escribe en Nature (junio 2003), un nuevo y apasionante capítulo de la novela humana a partir del análisis de los restos de tres individuos que habitaron la depresión de Afar, en Etiopía, hace nada menos que 160.000 años: los cráneos fosilizados de dos adultos y un niño aportan las evidencias más antiguas obtenidas hasta hoy de la presencia del Homo sapiens en el planeta, e iluminan una zona de nuestra historia evolutiva que aún permanecía en tinieblas. El hallazgo, realizado el 16 de noviembre de 1997 -pero que, dadas las dificultades del estudio posterior, sólo ahora pudo presentarse- fue considerado un avance mayor y uno de los descubrimientos más significativos acerca del amanecer de la humanidad, ya que permite precisar cuándo y dónde surgieron nuestros primeros ancestros.


White y sus colegas, más los técnicos y personal indispensable para realizar las excavaciones, venían trabajando en la región desde 1981 y conforman, dijo el científico, "un equipo tiene que docenas y docenas de integrantes, muchos de ellos investigadores de diferentes disciplinas, como geólogos que estudian las capas de terreno, geocronólogos que las datan, paleontólogos que estudian los huesos, arqueólogos que estudian las herramientas, bioquímicos que analizan la composición del suelo y paleobotánicos que estudian los restos de flora prehistórica. No somos sólo cazadores de huesos..."

Los fósiles estaban enterrados en antiguos sedimentos arenosos del poblado de Herto, un área ubicada 230 kilómetros al nordeste de Addis Abeba, capital de Etiopía. Doscientas piezas del cráneo del niño fueron recuperadas de una superficie de más de 400 metros cuadrados. ("Fue como armar un rompecabezas tridimensional", dijo White.) Todos pertenecen a la misma especie, se encontraban a alrededor de 200 metros uno de otro y exhibían signos de ritos mortuorios.

"Además de los cráneos -detalló White-, encontramos más de mil herramientas de piedra, algunas grandes y otras muy pequeñas, de las que conservamos 600."

De las dos teorías prevalecientes en torno del origen del Homo sapiens -la hipótesis multirregional, que plantea que los seres humanos modernos surgieron en varias partes del planeta al mismo tiempo durante el pleistoceno (desde hace alrededor de 1.800.000 años hasta hace 12.000), y la que sostiene que Africa es la cuna de la humanidad-, los investigadores opinan que este hallazgo ofrece nuevos argumentos para respaldar la segunda.

"El origen de los Homo sapiens y el destino de los Neanderthal han sido dos cuestiones fundamentales de los estudios evolutivos durante más de un siglo -afirmó White-. Pero había un obstáculo para resolverlas: no existían fósiles datados con precisión entre los 100.000 y los 300.000 años de antigüedad. El hecho de que estos cráneos exhiban mejillas muy prominentes, cara robusta, pero con un hueso frontal más vertical, y que la parte más ancha del rostro se encuentre sobre las orejas y no por debajo nos permite llegar a la conclusión de que se trata, ya en ese momento, de Homo sapiens modernos. Los cráneos de Herto, por lo tanto, no son de hombres de Neanderthal (que se extinguieron en Europa hace 30.000 años) ni de Homo erectus. Su anatomía y antigüedad ofrecen evidencia sólida que respalda la teoría de la emergencia del ser humano moderno en Africa."



Origin of our species. The figure shows the geographical and temporal distribution of hominid populations, based on fossil finds, using different taxonomic schemes. The new finds from Herto (H) represent early Homo sapiens. a, This reflects the view that both Neanderthals and modern humans derived from a widespread ancestral species called H. heidelbergensis. b, However, evidence is growing that Neanderthal features have deep roots in Europe, so H. neanderthalensis might extend back over 400,000 years. The roots of H. sapiens might be similarly deep in Africa, but this figure represents the alternative view that the ancestor was a separate African species called H. rhodesiensis. Different views of early human evolution are also shown. Some workers prefer to lump the earlier records together and recognize only one widespread species, H. erectus (shown in a). Others recognize several species, with H. ergaster and H. antecessor (or H. mauritanicus) in the West, and H. erectus only in the Far East (shown in b).



Para el doctor Daniel Olivera, investigador del Instituto Nacional de Antropología, el hallazgo de White y colegas "impacta, es fantástico. Son tan escasos los datos que pueden ayudarnos a descifrar el pasado, que cada pequeña evidencia es un diamante. Es lo que ocurre cuando uno encuentra pocas cosas y pero que dicen mucho..."

Para el científico argentino, los fósiles de Herto demuestran que la de la evolución humana es una trama mucho más compleja de lo que se creía. "Aún no se puede reconstruir con exactitud, porque tenemos sólo trozos, piezas fragmentarias de una historia evolutiva continua que tiene millones de años. En este caso, se reduce la duda de que el Homo sapiens y el Neanderthal coexistieron, pero aún quedan abiertas muchas incógnitas, no tenemos ajustada la sintonía fina . Este tiempo considerablemente mayor de coexistencia plantea que la divergencia entre ambas especies fue bastante más antigua." Por Nora Bär - LA NACIÓN

Fuente: http://www.prodiversitas.bioetica.org/prensa65.htm